CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 20. La entrada al infierno
Jana frunció el ceño como si le hubieran estado hablando en un lenguaje que no conocía. En el suelo mojado frente a ella había una escoba de paja. Todas sus ropas estaban empapadas, tenía un frío como para morirse y aquella mujer acababa de golpearla.
Se puso de pie despacio y se dirigió a la puerta abierta sin tocar para nada esa escoba. Tenía que largarse de allí a como diera lugar, pero antes de que pudiera alcanzarla, sintió una mano férrea cerrándose sobre su cabello y tratando de lanzarla