CAPÍTULO 73. ¡Largo de mi casa!
No sabían cuál de los dos estaba más aterrado, pero Mar y Alan corrieron a toda velocidad hacia la casa, con los corazones latiendo es sus oídos. No había tiempo para pensar, solo para actuar.
Mar atravesó la barrera de policías buscando desesperada alrededor. La pesadilla se había vuelto realidad: porque esas patrullas que estaban estacionadas afuera de su casa solo podían significar una cosa.
—¿¡Dónde están mis hijos!? —le gritó a la niñera apenas la vio—. ¿¡Dónde están Michael y Jana!? ¿¡Dón