CAPÍTULO 74. Encuentra a nuestro hijo
Mareada. Aterrada. Furiosa.
Mar podía describir de muchas maneras aquellos sentimientos que la embargaban, pero sin dudas el peor de todos era la duda de no saber cómo estaba su hijo.
—Nena, escúchame —le pidió Alan tomándola por los hombros—. Esto es lo más difícil que vas a hacer en tu vida, pero necesito que te quedes aquí.
—¿Quéeee...? ¡No! ¡No puedes pedirme eso! —exclamó Mar con los ojos llenos de lágrimas.
—Por eso te digo que es difícil, pero tienes que quedarte aquí. Mis padres vendrán