CAPÍTULO 48. ¡Recuerda ese nombre!
Alan se quedó de pie junto a su auto, mirando con satisfacción cómo arrestaban a Pavlov y lo llevaban lejos. El detective que estaba allí se acercó a él, con una mirada de severa resolución.
—Va a pasar mucho tiempo en la cárcel —sentenció—. Espero que esto lo haga aprender.
Alan asintió sin ninguna expresión en el rostro, pero en su interior un fuego ardía. Un fuego que le impulsaba a no dejar que la injusticia se quedara sin ser castigada y comenzar por Pavlov le parecía perfecto.
Sin embargo