CAPÍTULO 47. El heredero
El detective lo miró un poco perplejo y otro poco asustado. Aquel hombre tenía que estar loco como para atreverse a desafiar a Sandor Dragonov, pero ese ya era un asunto que resolverían entre los dos. Así que se limitó a cuidar sus propios dientes y marcó aquel número.
"Pavlov. ¿Qué quieres? ¿Ya los tienes?", gruñó una voz al teléfono y antes de que el detective lograra responder, Alan le quitó el teléfono y contestó él mismo.
—Creo que por el momento vas a tener que conformarte conmigo —siseó