Sacudiendo el polvo y llorando, puliendo los vidrios del ventanal y añorando encontrar una solución. Julia no se rinde.
De repente, el sonido de la puerta principal abriéndose la hizo saltar de la impresión.
—No haremos el amor hasta que me pidas matrimonio…
La risa coqueta de Nicole era fuerte. Jean Luca se veía relajado.
—¿Para qué has venido entonces?
—Para darte un ultimátum, si quieres tenerme todos los días, ya sabes lo que tienes que hacer.
—No te voy a obligar. Tú te lo pierdes, con l