—Este no es un lugar para hablar. Primero, acomódate y luego te buscaré más tarde. —Vicente levantó la mano para mirar su reloj y dijo.
Una vez que terminó con los asuntos allí, Vicente regresó a la oficina y llamó a Diego. Diego estaba en el hospital, observando cómo el autobús se alejaba. No sabía cuánto tiempo llevaba de pie en el frío, solo sentía que su ira no disminuía, sino que aumentaba.
Su teléfono sonó; era una llamada de Lola. Entonces recordó que en realidad iba a recogerla.
—¿Estás