—No entiendes. —dijo Diego.
Dijo que Vicente no lo entendía, pero en realidad él mismo tampoco lo hacía. No comprendía por qué su ira era tan intensa. No entendía por qué el cambio en Irene era tan drástico.
—¿Entonces, qué quieres decir? ¿Que el matrimonio continúe? —Vicente suspiró.
—Nos divorciaremos, pero no ahora. —dijo Diego.
—¿Por qué? ¿No sería mejor liberarse antes?
—Este asunto solo lo puedo decidir yo. —dijo Diego—. ¿Ella quiere divorciarse? No voy a dejar que se salga con la suya.
Vi