Mateo pensó que Diego estaba perdido. Después de colgar, llamó a Camila.
—Diego está fuera de sí. Si no viene, no importa, nosotros te daremos la bienvenida. Pero dijo que él pagará la cuenta.
—Lo más importante es que él venga. Yo planeo quedarme aquí en el país, y si no me da la bienvenida cuando regrese, no sé qué dirán los demás. —Camila apretó los dientes, esforzándose por esbozar una sonrisa.
—No te preocupes por lo que digan los demás. Te lo digo en serio, Diego tiene algo que hacer mañan