Irene se quedó en silencio, sin ganas de discutir más. De todos modos, estaba segura de que no podía aceptar ese regalo.
—Feli, ¿te gusta tu bisabuelo? —Diego, al ver que ella no decía nada, miró a Feli.
—Sí. —Félix asintió.
—A tu bisabuelo también le gustas tú. Yo, yo también te quiero. —Diego sintió un calor en el corazón al escuchar eso.
Félix lo miró, pero no dijo nada.
Diego no esperaba que Feli le dijera que lo quería en ese momento, pero al ver que el niño no respondía, no pudo evitar sen