Félix no dijo nada. Irene se sintió inquieta, temiendo que este tema hiciera que su hijo pensara más de la cuenta.
—Si no te gusta, no buscaré un papá para ti. —se apresuró a decir.
Aunque Félix era pequeño, siempre había sido un niño comprensivo y maduro; entendía todo lo que Irene decía. Pero en el fondo, a Irene le dolía. Tener un hijo maduro no siempre es bueno. Los niños deberían ser inocentes, alegres y adorables.
A pesar de que Félix se comportaba de manera encantadora frente a Irene, ell