—No estoy diciendo nada incorrecto. —Bella miró a Irene—. Solo le estoy dando un aviso a alguien, que no se deje llevar por las atenciones de un mal hombre.
—Estamos hablando de Estrellita, ¿por qué me mencionas? Además, no soy tan fácil de convencer. —dijo Irene.
—¿Ves? Tener una carrera te da confianza. Estrellita, debes esforzarte y lograr grandes cosas. Cuando llegue ese momento, ni Vicente ni el hombre más distinguido de Monteluna serán dignos de ti. —añadió Bella.
Estrella estaba poniendo