—No veo problema con esto. Sofi tiene talento para la pintura, y el Maestro Delgado está muy satisfecho con ella. —dijo Emilia.
—No puedo contar con Irene, así que debe ser que el cielo se apiadó de mí al enviarnos a Sofi. Una vez que establezcamos el compromiso con el Maestro Delgado, aunque Diego no esté para apoyarnos, nadie se atreverá a menospreciar a la familia Vargas. —respondió Fernando.
—No es como si yo estuviera embarazada... —comentó Emilia.
—¿Qué tonterías dices? —Fernando miró a su