Pablo, aunque estuviera muerto, no provocaría ninguna reacción en Irene.
—¿De verdad? —dijo ella con indiferencia.
—¡Exacto! Escuché que su empresa está hecha un caos. Joaquín me contó que su sobrino está en serios problemas, y que la familia Pérez probablemente ya no le dará más oportunidades. —dijo Bella.
Irene solo asintió con calma.
—¿Por qué no reaccionas? Esto debería ser cosa de Diego, ¡ellos dos son como perros peleando! ¡Se lo merece! Aunque, para ser sincera, Pablo es tan poco combativ