Ezequiel se dio cuenta de que Irene era una persona dura. Si hubiera sido otra persona, ya habría perdido la paciencia, pero siendo ella, en lugar de frustrarse, le parecía aún más interesante. Su deseo de conquistarla crecía con cada momento.
Irene iba a regresar a Majotán, y seguirla sería demasiado obvio, lo que solo intensificaría su desdén.
Al final, Irene regresaría al instituto. Allí, él era el mayor inversionista. Con esa relación, ¿cómo no iba a tener oportunidades para acercarse a ella