Diego volvió a ser hospitalizado. Esta vez fue por una hemorragia causada por una úlcera duodenal.
Vicente no podía creer que un hombre ya de más de veinte años, casi treinta, pudiera ser tan ingenuo.
Ayer dijo que no haría tonterías, y ahora, en plena noche, se había bebido varias botellas de licor solo.
Al abrir la puerta de la habitación del hotel, un fuerte olor a alcohol le golpeó la cara. Mirando hacia el suelo, vio varias botellas de licor tiradas por todas partes. Diego yacía allí, como