Era Pablo. Irene no deseaba cruzarse con él, así que continuó su camino, asintiendo levemente, lista para pasar de largo.
—Espera un momento. —Pablo la detuvo—. Quería preguntarte algo.
—¿Qué quieres? —Irene respondió sin expresión.
—¿Dónde está Diego? ¿No está contigo? —Pablo, al verla sola, preguntó con curiosidad.
Justo en ese momento, Diego salió del restaurante. Al verlo, su rostro también se tornó serio.
—¿Qué haces aquí?
—Vine a comer, no sabía que ustedes estaban aquí. ¿Se pelearon de nu