—Al fin y al cabo, somos esposos...
—Irene, —Diego la interrumpió con un tono frío—, solo estamos unidos por intereses. ¿Ahora me hablas de sentimientos? Si ya has hablado de divorcio, deberías considerar las consecuencias de ello. Si no puedes afrontar lo que viene, te aconsejo que mejor te calles.
—Pero...
—Antes de hablar de divorcio, ¿no deberías llamar a casa y preguntar a tu padre cuánto tiempo sobrevivirá su empresa sin mi inversión y apoyo?
Irene no esperaba que Diego fuera tan implacabl