Ellos lo llaman “contenedor”, pero esto es una celda con forma de armadura. Se ajusta a mi cuerpo como una segunda piel, rígida, pesada, sellada con múltiples candados. Apenas puedo respirar, mucho menos moverme. Lo peor son los pequeños orificios distribuidos por toda la estructura. No sé para qué son, pero me provocan escalofríos. Imágenes horribles cruzan mi mente, pero me aferro a la esperanza de que Liam no permitiría algo monstruoso.
—Te lo pediré una vez más. La próxima ya no seré tan gen