POV Damiano
Llegué al hospital con rapidez, estaba preocupado por Atalya.
Apenas crucé la entrada, la madre de Atalya corrió hacia mí. Sus ojos estaban rojos, hinchados, como si hubiera estado llorando durante horas.
—¡Hijo, gracias por venir! —dijo, abrazándome con fuerza.
Sentí su desesperación en ese contacto. Sus manos temblaban.
La sujeté por los hombros, intentando mantener la calma
—¿Qué fue lo que pasó?
Ella negó, confundida, angustiada.
—No lo sé… todo fue tan rápido. Un auto se lanzó