POV Lanya
Entramos a la oficina en completo silencio.
Me detuve un segundo antes de avanzar, pero luego respiré hondo y seguí caminando.
No podía dudar ahora. No después de todo.
Nos sentamos frente al escritorio.
Esperamos un poco y el abogado llegó, nos ofreció un café.
—Él no toma café, su estomago es debil, puede traerle agua tibia, eso es suficiente. Yo no quiero, gracias.
Vi como Damiano arrugò el ceño, con una mirada dudosa.
Luego, lo vi tocar su estomago.
Rodé los ojos, era siempre igua