POV Damiano
La besé con una dulzura que no sentía merecer.
Fue un impulso… uno que venía arrastrando desde hacía demasiado tiempo, desde antes incluso de entender en qué momento todo entre nosotros se había roto. Sus labios estaban tibios, frágiles, y por un segundo creí —estúpidamente— que aún había algo que salvar.
Pero ella me empujó. Con fuerza. Con rabia.
—Eres malo, Damiano… —su voz tembló, pero no de debilidad, sino de dolor contenido—. Me rompiste el corazón.
Las palabras me golpearon má