POV Augusto
Sentí sus labios antes de comprender lo que estaba pasando.
Dulces. Suaves.
Temblorosos… pero decididos.
Por un instante —solo un maldito instante— me dejé llevar. Mi mente, nublada por el alcohol y el cansancio emocional, se rindió a esa sensación cálida que recorría mi cuerpo. Nina… sabía diferente a cualquier otra mujer. No era urgencia, no era deseo crudo. Era algo más lento, más profundo… más peligroso.
Respondí el beso. Y eso fue un error.
Uno enorme.
Caímos sobre la cama en u