En forma de espiral, los nervios se desplazaron a través del cuerpo de Amelia como una corriente arrasadora, destrozando cada ápice de calma en su interior y volviéndola vulnerable. Entrelazó las manos sobre sus rodillas, intentando inútilmente pensar de manera positiva. Pero la idea de ver a sus padres después de tantos años de ausencia era una anomalía, una realidad extraña que la descolocaba por completo.
No sabía cómo actuaría, ni si sería correcto soltar todo el torrente de emociones y re