El encuentro con sus padres fue una estocada en el pecho de Amelia. Aún sentía sus extremidades ligeramente temblorosas y su corazón latía con la rapidez de un colibrí. Los recuerdos de los años con Marcus, la traición que la arrojó a los brazos de Maximilian en un matrimonio concertado, todo se arremolinaba en su mente como una tormenta. Era una montaña rusa de emociones; no sabía cómo sentirse. La confusión era un velo espeso que empañaba su juicio.
—Madre… —La voz de Amelia, gélida como el h