De repente, Amelia aferró su antebrazo con una urgencia increíble. Maximilian, aún confundido, la miró intrigado por su accionar. En el momento en que ella lo tocó, una corriente eléctrica pareció recorrer su extremidad, despertando sensaciones que preferiría ignorar. Había una inigualable conexión entre ellos, incluso si ambos se esforzaban por negarlo.
Justo entonces, Joseph llegó y Maximilian la alejó de él, provocando que Amelia se tambaleara un poco. Se paralizó, sintiendo que el mundo se