Amelia no quiso salir de la habitación, sintiendo en su interior que algo muy malo había ocurrido. La angustia la envolvía, y cada latido de su corazón resonaba como un tambor de guerra. No sabía si debía enfrentar a ese monstruo. ¿Y si lo hacía y resultaba ser su perdición? Tenía un miedo profundo de que ese hombre fuera capaz de hacerle daño, y ella debía pensar en sus hijos.
No podía ser tan imprudente. Pero, ¿era correcto guardar silencio sabiendo que el tiempo se estaba agotando? Su coraz