Días después...
Ella mantendría el secreto delante de los demás, sin embargo, sabía que no podía esconderse en su escritorio para siempre. Tenía que tomar una decisión y decirle la verdad a Alessandro por muy difícil que fuera. Con un profundo suspiro, Sofía se secó las lágrimas.
Pasó el resto del día en la oficina con una sensación de nerviosismo constante en el estómago. No podía apartar de su mente el hecho de estar embarazada.
Mientras trabajaba en sus tareas, intentó mantener una actitud