Ana todavía tenía la expresión llena de palidez y no sabía cómo comenzar a explicarle a Maximilian todo lo que sabía. Había concentrado sus esfuerzos en guardar ese secreto, convencida de que era por el bien de su hijo. Sin embargo, ahora que el momento de la revelación había llegado, se sentía abrumada por la presión de tantas emociones.
—Maximilian, sinceramente no sé por dónde comenzar —dijo finalmente, su voz temblando ligeramente—. Debo confesarte que, efectivamente, hubo un incendio cuand