41. La palabra “papá”
Despacio, Cassio se inclinó como cuál cazador conquista a su presa, y la fue llenando de besos por el abdomen, mientras le subía la camisa de tirantes hasta llegar los pechos.
Un lindo sujetador blanco amortiguaba el peso. ¿En qué momento habían crecido tanto? Pensó al tiempo que bajaba una copa y después otra.
— Qué pechos tan preciosos, Kat — le dijo con pastosa, y pasó un trago antes de mirarla a los ojos —. Necesito probarlos.
Con una mano, acunó el izquierdo y lo masajeo, mientras llevaba