72. Ex esposa, voy a conquistarte
Tomó por ambos lados el elástico de la ropa interior y la deslizó por las torneadas piernas, llenándole la piel de besos y caricias que le arrancaron suaves y débiles quejidos a la mujer.
Con una mano, le masajeó el muslo, y con la otra, le apretó la nalga.
— Mm — ella se quejó de gusto, y él sonrió.
— Date la vuelta — ordenó con voz profunda, y ella no dudó en responder obediente —. Ahora… manos contra la pared e inclínate para mí.
Kathia se sonrojó, y fue exactamente lo que hizo, porque despu