La cuarentena después del parto, William se la había tomado de una manera demasiado literal. Cinco meses tenía ya el pequeño Liam, y su esposo seguía sin la menor intención de tocarla. Sofía tampoco lo hacía, consciente de que había vuelto a traspasar la línea hace más de dos meses.
Ahora los acostones con Ismael se habían convertido en algo rutinario, siempre hacían un hueco entre las jornadas, colocaban el seguro en su oficina y se comían como si sufrieran de un tipo de hambre que no se podí