Los meses siguientes, Ismael se dedicó a cumplir estrictamente con su trabajo. Acabado su turno, firmaba su hoja de salida y se marchaba con premura a su casa.
Por un momento pensó en la idea de trasladarse a otro hospital, de empezar de cero, ya que su mala suerte parecía exigirle un cambio; sin embargo, desechó el pensamiento consciente de que había trabajo mucho para estar en ese lugar. Era el mejor hospital de la ciudad y no quería perder su trabajo por un desliz.
El embarazo de Sofía ya e