Alicia maldijo en voz baja al enterarse de que el atentado contra Regina había salido mal. La noticia le llegó con un hombre cojeando en su departamento.
—¡¿Qué demonios haces aquí?! —le reclamó intentando cerrarle la puerta en la cara.
Pero el hombre se abrió paso a las malas. Necesitaba un médico, pero no podía ir a un hospital sin ponerse en evidencia, ya que seguramente habían puesto una denuncia en su contra o, al menos, eso pensaba.
—Un auto me embistió desde atrás —relató con su rostr