Poco a poco, se iba soltando. Regina se sentía tan libre, era un tipo de libertad que no había experimentado antes. Un sentimiento que le llenaba de plenitud, de anhelo por hacer todo aquello en lo que siempre se había sentido limitada.
Por el contrario, sus problemas parecían haberse solucionado mágicamente. El divorcio era un hecho, el trabajo la mantenía ocupada, y el acoso de Ismael había cesado.
«Todo estaba bien», se dijo convencida.
Pero a pesar de esto, no podía evitar que en las noches