La primera luz del amanecer se filtraba por las cortinas de su recámara. Regina despertó primero sintiendo los párpados pesados, pero al instante una sonrisa genuina se extendió en su rostro al notar la calidez del cuerpo de Nicolás junto al suyo. Recordó todo: los besos, las caricias. Los dos estaban enredados, su pierna cómodamente entrelazada con la de él y el peso de su brazo sobre su cintura. Abrió los ojos y entonces lo vio. Él aún dormía, su respiración era tranquila y profunda. Esto le r
Daly3210
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