Cuando finalmente llegaron, el apartamento de Kimberly le pareció tanto su hogar como territorio enemigo. Esperaba encontrar a alguien esperándola dentro, alguna nueva amenaza o mensaje. Pero solo era su espacio, tal y como lo había dejado. Velas de lavanda en el lavabo del baño. El equipo de podcast en su estudio oculto. El aroma persistente de la pizza que comieron antes de la apresurada visita a su madre.
—Necesito un trago —anunció Tasha, dirigiéndose directamente a la cocina—. ¿Tienes whis