El trinar de las aves: Séptima parte.
El follaje denso le resultaba familiar, cada camino era una vieja ruta redescubierta. Fausto había pasado gran parte de su juventud en estos bosques, cazando, recolectando plantas y ganándose el respeto de la gente del pueblo por su destreza. Pero esos días habían quedado atrás, sumergidos bajo la tormenta emocional que había traído Lucía a su vida. Sin embargo, ahora que pasaba más tiempo lejos de la casa y más cerca de la naturaleza, Fausto podía sentir cómo una parte de sí mismo despertaba,