Mundo de ficçãoIniciar sessãoÁster, todavía de pie en la puerta, lo observó en silencio, pero no había dureza en su mirada.
Los pensamientos giraban en su cabeza, volviendo una y otra vez a Lucía. Algo estaba ocurriendo, y aunque no sabía qué, lo sentía en los huesos: su hermana estaba en peligro, y la clave estaba en Fausto.
—Mira, si sigues insistiendo en esto ahora, no te va a ir bien —advirtió Áster, su voz fría com







