Mundo ficciónIniciar sesiónÉl había dejado la bandeja de comida en una mesa cercana, pero sus palabras resonaban en el aire mucho más que el ruido de los objetos. Cerró la puerta con un sonido sordo y frío, que hizo eco en la cabeza de Lucía, quedando solos ella y él.
—Es precisamente eso —murmuró Áster, con la voz apagada, como si tratara de encontrar las palabras correctas—. Yo ya estaba cansado de esa vida... No te malentiendas,







