Capítulo 75 Lo que se rompe en silencio
Natalia Piriz entró en la casa de los Fernández con una tranquilidad que no nacía de la paz, sino del cálculo. Cerró la puerta detrás de ella y se quedó inmóvil apenas un segundo, escuchando.
No había voces en la cocina.
No se oía la televisión encendida en el living.
No estaban ni Beatriz ni Eduardo.
Y eso le arrancó una sonrisa apenas perceptible, pequeña y satisfecha.
Perfecto.
Subió las escaleras sin apuro. Cada escalón sonó bajo sus tacos con