Capítulo 148 Lo que todavía no puedo darte
Lissandro la llamó en voz baja.
—Ofe…
Ella no respondió.
Estaba profundamente dormida, hundida en ese cansancio que no era solo físico.
Él se acercó despacio. Se sentó en el borde de la cama.
Le acomodó un mechón de pelo detrás de la oreja… y le acarició la mejilla con cuidado.
—Ofe… mi amor… ¿querés cenar?
Rozó su frente con los labios.
Un beso suave que él deseaba darle, pero en la boca. No había podido sacarse el beso que ella no rechazó, qu