CAPÍTULO 246 Dos panzas y una promesa
Los días pasaron más lindos que perfectos.
Lindos.
Y después de tanto miedo, tanta denuncia, tantos pasillos de juzgado y llamadas de abogados, esa palabra empezó a parecerle a Ofelia un lujo.
Lindo era despertar sin sobresaltos.
Lindo era escuchar a Alessandra cantar bajito mientras intentaba tocar dos notas en la guitarra pequeña que Franco le había regalado.
Lindo era ver a Lissandro entrar al cuarto con un vaso de jugo, una tostada y esa cara de ho