CAPÍTULO 247 La casa donde cabían todos
La casa nueva no estaba terminada del todo.
Y aun así, para Ofelia, ya se sentía como hogar.
Había cajas en los pasillos, muebles cubiertos con sábanas, olor a pintura fresca y una habitación entera llena de bolsas con ropa de bebé, pañales, regalos del baby shower y mantitas dobladas que Julieta había traído de Italia como si el niño fuera a necesitar veinte.
Lissandro caminaba de un lado a otro con una lista en la mano.
—El cuarto de Alessandra