CAPÍTULO 225 Lo que nadie podía asegurar
La casa estaba demasiado silenciosa para una tarde normal.
Diana llevaba casi una hora intentando distraer a Alessandra.
Habían dibujado.
Habían jugado con muñecas.
Habían probado vestidos nuevos que ella misma había cosido para las muñecas.
Incluso habían empezado una torta con la abuela Julieta.
Pero nada funcionaba.
Porque Alessandra no estaba realmente allí.
Su cabecita estaba en otro lado.
—¿Mami viene?
Diana sonrió por quinta vez.
—Sí, p