CAPÍTULO 232 El día que parecía un cuento
Alessandra abrió los ojos antes de que los rayos del sol entraran por la cortina de su ventana,
Abrió los ojos de golpe, como si su corazón hubiera recordado antes que su cabecita que aquel no era un día cualquiera.
Se quedó quieta unos segundos en la cama, con el cabello revuelto, una mejilla marcada por la almohada y su conejito apretado contra el pecho. Todo estaba en silencio. Sus muñecas seguían en el mismo lugar. Sus zapatitos estaban junto a la