CAPÍTULO 234 Desde la ventana
Franco la vio entrar.
Desde el lugar donde estaba sentado, cerca de la ventana del salón, pudo verla aparecer tomada de la mano de Lissandro y de Ofelia, como si entrara a un cuento que alguien hubiera preparado solo para ella.
Y quizá era exactamente eso.
Un cuento.
Pero no de esos perfectos, sin heridas ni sombras.
Un cuento hecho por adultos que habían sufrido, que habían tenido miedo, que habían tenido que aprender sobre la marcha, pero que aquella tarde decid