CAPÍTULO 224 No voy a perderte
Franco llevaba varias horas despierto.
El hospital esa tarde estaba en silencio y su habitación estaba tan callada. Lo invitaba a pensar y mucho.
La medicación había calmado el dolor en el pecho.
La respiración ya no era pesada.
Y por primera vez desde que despertó pudo pensar con claridad todo lo que vivió en tan poco tiempo.
Cristian estaba sentado junto a la ventana.
Lo había acompañado en todo momento. Su amigo lo ayudó y estuvo con él en su peor momento