CAPÍTULO 184 Lo que empezaba a echar raíces
La mañana empezó con una pequeña guerra.
Porque Alessandra quería soltarse las trenzas.
—¡Noooo! ¡Quiero colitas!
Ofelia intentaba peinarla mientras la niña se retorcía sobre la cama abrazando el conejo de peluche como si estuvieran tratando de arrancárselo para siempre.
—Amor… solo te estoy acomodando el pelo.
—¡No me gusta!
—Hace cinco minutos sí te gustaban las trenzas.
Alessandra cruzó los brazos inflando los cachetes.
—Ahora no.
Ofelia