CAPÍTULO 183 Lo único que no quería perder.
Los días siguientes trajeron algo que hacía mucho tiempo no existía en la vida de los Monteiro Bentancor.
Rutina.
Una rutina imperfecta. Llena de juguetes en el living, mamaderas olvidadas arriba de la mesa, telas del atelier mezcladas con documentos del consorcio y Alessandra apareciendo en cualquier habitación abrazada a su conejo de peluche.
Pero era felicidad.
Diana había viajado a Argentina para adelantar trabajo con Julieta y las nuevas cole